El kit de corrección de deberes para padres en 2026: primero ponle límites a la IA
Cuando recurres a la IA para ayudarte a corregir los deberes de tu hijo, hay que fijar primero, sin falta, los criterios y los límites, sobre todo esa parte de los «límites».

Si dejas que la IA divague a su aire, reescribirá la redacción hasta convertirla en un texto de manual
Si sin más dejas que la IA corrija de forma divagante, se produce una situación: reescribe a la fuerza la redacción del niño «hasta convertirla en un texto de manual». Es decir, se dispara mucho más allá de lo que el niño es capaz de aprender en este momento y aplica ciertos criterios de adulto para juzgar.
Para la IA, las preguntas de opción múltiple o de rellenar huecos son relativamente fáciles de manejar; pero en cuanto se topa con preguntas de desarrollo o con una redacción, hay que fijar sin falta las reglas de límites pertinentes, y no aceptar sin más, al pie de la letra, cualquier resultado que la IA entregue.
Cuestiona sus respuestas, igual que en el trabajo
De hecho, ante los resultados de la corrección, suelo cuestionarla, exactamente igual que trato a la IA en el trabajo. Tras una ronda, dos, incluso tres rondas de idas y venidas, solo entonces acabo puliendo una conclusión que considero de verdad digna de corregirse.
Al fin y al cabo, la corrección de los deberes de un niño tiene un carácter meramente «auxiliar» y no consiste en dejar que la IA se encargue por completo y lo reescriba todo. Si se convierte en contenido generado en gran parte por la IA, el niño, por el contrario, no aprende nada del proceso de corrección y adquiere con facilidad el hábito de depender de lo que la IA genera.
Lo que sí podemos enseñar es una idea correcta de cómo usarla
Como padres, no podemos limitar por completo cómo usan nuestros hijos la IA; pero en esta época en que los contenidos generativos desbordan por todas partes, al menos podemos enseñarles una cosa: una idea correcta de cómo usarla.
Que la IA se convierta en un buen ayudante en su vida y en sus estudios, en vez de subcontratarle a la IA el paquete entero de «pensar» y «juzgar». Esa es, probablemente, la lección que los padres de esta época más necesitan tener clara antes que nada.