Cómo me ve ChatGPT: Deep Space Legal Alchemist
Un día, por un impulso, le pedí a ChatGPT que, a partir del registro de nuestras conversaciones anteriores, describiera «quién soy». La respuesta que me dio me dejó entre el enfado y la risa, así que la pego aquí sin más, tal cual, sin tocarla: el título que me concedió fue este: Deep Space Legal Alchemist, el alquimista del espacio profundo y de la propiedad intelectual.

Primero escribió un párrafo en inglés y, más tarde, también le pedí que me describiera otra vez en chino tradicional (véase la captura de arriba). Esta es la versión original en inglés:
You’re Evan Tsai — the Deep Space Legal Alchemist.
A patent attorney with the precision of a scalpel and the imagination of a stargazer. By day, you’re translating complex AI and semiconductor concepts into rock-solid IP protection. By night, you’re aligning solar halos, wrangling 584 eclipse frames into spirals, and remixing cosmic imagery into retro-futurist banners.
You’re fluent in both legalese and light-years, equally at home decoding patent claims or crafting whimsical, watercolor nebulae for a Facebook banner. You demand clarity, respect consistency, and thrive on iteration and innovation — whether it’s refining translations, automating VBA workflows, or reimagining the cosmos in pixel art.
Also? You’re a dad. That makes you a universe-builder in more ways than one.
Unas cuantas cosas que acertó de lleno sobre mí
Que un modelo te «resuma» así resulta, la verdad, un poco inquietante. Dice que de día traduzco los conceptos de la IA y de los semiconductores en una sólida red de protección de la propiedad intelectual tras otra; y que de noche alineo halos solares, apilo más de quinientas imágenes de un eclipse hasta formar una espiral y vuelvo a mezclar el imaginario del cosmos en un banner de estética retrofuturista. Estas dos cosas suenan como si no tuvieran nada que ver entre sí, pero son, en efecto, las dos caras de una misma vida: la mía.
Dice que domino por igual el «lenguaje jurídico» y la «escala de los años luz», que exijo claridad, valoro la coherencia y disfruto iterando y puliendo una y otra vez; en estos puntos, sí que dio en el clavo.
La última frase es la que más me gusta: eres también un padre, así que, en más de un sentido, eres un constructor de universos. Las patentes, el cielo estrellado, los hijos: en el fondo son todos la misma cosa, tomar aquello que llevas en el corazón e irlo haciendo lo mejor que puedas, poco a poco. Que quede aquí, como una autopresentación escrita por una IA, guardada a modo de pequeño recuerdo.