Cámara monocroma frente a cámara de color: una disyuntiva desde el ángulo del procesado de imagen
Las cámaras monocromas (Mono) y las cámaras de color (OSC) tienen, cada una, sus pros y sus contras en la astrofotografía. Este artículo no habla de las cifras nominales de las especificaciones, sino que, poniendo en el centro el «procesado de imagen» y teniendo en cuenta las circunstancias reales, comenta la disyuntiva de una cámara monocroma frente a una de color.
Ventajas de una cámara monocroma
- El ruido es más fácil de tratar. Al fotografiar canal por canal, suele haber más margen para la reducción de ruido.
- Cada imagen suele tener una mayor eficiencia de captura. La señal se acumula con mayor eficiencia en una sola banda.
- Mayor tolerancia a fallos. Cuando un canal da problemas, puedes recurrir a los demás canales para repararlo.
Desventajas de una cámara monocroma
- El coste aumenta considerablemente. Los filtros, la rueda de filtros y el enfocador automático van sumando gastos al conjunto del sistema.
- Cada canal necesita suficientes tomas. La señal hay que repartirla entre los distintos canales, así que la exigencia de volumen total de captura es mayor.
- Requiere más técnica de procesado de imagen. Combinar, registrar y ajustar el color: cada paso cuesta más esfuerzo que con una cámara de color.
Un consejo para los aficionados que quieren dar el paso
Por eso, quien quiera jugar con una cámara monocroma primero tiene que preparar munición suficiente en la cartera, y además contar con tiempo de sobra y con capacidad de procesado de imagen suficiente. Si estas cuantas cosas todavía no están a punto, mi consejo personal sigue siendo pulir primero tu técnica y tu paciencia con una cámara de color, y solo entonces plantearte si dar el salto.
Añado algo sobre mi propia situación: por los motivos anteriores, aunque ahora mismo dedico la mayor parte del tiempo a procesar imágenes monocromas, en realidad todavía conservo a mano una réflex digital (DSLR) de color: una Nikon D810 astromodificada. En las herramientas no hay un mejor o peor absoluto; lo decisivo es, al fin y al cabo, si se ajusta a tu etapa y tus necesidades actuales.