300 GB de datos de captura evaporados en una noche: una lección sobre el borrado accidental de un SSD y la copia de seguridad automática
En este incidente de borrado accidental de una partición de SSD se eliminaron en total más de 600 GB de datos. De ellos, más de 300 GB se recuperaron sin problema gracias a una copia de seguridad de hacía medio año; pero los otros 300 y pico GB eran datos de captura, cuya única copia adicional estaba en el SSD de mi computadora portátil, y esa copia también había sido ya eliminada.

Los datos de un SSD, una vez borrados, casi no se pueden recuperar
Nunca antes había recuperado datos de un SSD. Esta vez, para intentar rescatarlos, gasté dinero y probé varios programas, en dos SSD distintos. El resultado: los archivos sí se veían, pero el 95 % de lo que recuperé eran archivos dañados.
Así que la conclusión es cruel: mientras un archivo esté en un SSD, en cuanto se produce una avería, se borra una partición por error o se vacía desde la Papelera de reciclaje, básicamente hay que darlo por «perdido para siempre, irrecuperable». Esto se diferencia un poco de un disco duro mecánico tradicional (HDD) y tiene que ver sobre todo con el mecanismo TRIM del SSD; en la web de EaseUS hay un artículo dedicado a explicar «por qué no se pueden recuperar los archivos de un SSD», que quien tenga interés puede consultar por su cuenta.
La conservación de los datos: la única solución es la «copia de seguridad automática»
Este suceso me confirmó de nuevo una idea: no importa dónde se guarden los datos, siempre llega un día en que se estropean.
Una matriz de discos (RAID) también se estropea: partiendo de cuatro discos, RAID 5 solo tolera el fallo de uno y RAID 6 tolera el de dos; si se supera eso, ya no hay nada que hacer. Por eso, la única forma de conservar de verdad los datos es la «copia de seguridad automática». El dinero que cuestan los discos parece mucho a primera vista, pero comparado con el dinero y el tiempo que luego se invierten en recuperar datos, en realidad es muchísimo menos.
Me da algo de vergüenza reconocerlo, pero tengo bajo mi gestión más de cuarenta discos duros: unos treinta y tantos repartidos en varias computadoras, seis en un NAS y cuatro en un NVR (grabador de video en red), de los cuales dedico aproximadamente la mitad de la capacidad a copias de seguridad automáticas. Pero es evidente que ni la copia de seguridad más minuciosa puede con un error humano de manejo, y este incidente ocurrió precisamente en aquella computadora en la que no había configurado ninguna copia de seguridad automática.
Dos recomendaciones prácticas
- No confíes demasiado en la función de Administración de discos integrada en Windows (es decir, la propia herramienta que se ve en la imagen). Recomiendo pasar a un software comercial para gestionar los discos, lo que puede reducir el riesgo de una pérdida inmediata de datos por una maniobra errónea.
- Trata la «copia de seguridad automática» como equipamiento de serie, no como una opción prescindible. Sobre todo para los datos de captura, que no se pueden repetir, hay que tener sin falta una segunda —e incluso una tercera— copia de seguridad automática.
Los datos de captura se consiguen a base de noche tras noche, aguantando en el viento frío; cuando se pierden, se pierden y punto. Ojalá esta lección no haga falta vivirla en carne propia para que se grabe en la memoria.