De 100.000 a 5 millones de dólares taiwaneses en equipo, al final todo apunta a lo mismo: el procesado de imagen
En estos años dedicado a la astrofotografía, he usado equipo por debajo de los 100.000 dólares taiwaneses y también equipo de la categoría de los 5 millones de dólares taiwaneses. Estos dos extremos, separados por un abismo, comparten sin embargo algo en común: por caro que sea el equipo, al final todo apunta a lo mismo: el procesado de imagen.
Y, además, cuanto más dinero se gasta en equipo, más falta hace el procesado de imagen. El procesado de imagen es probablemente el eslabón de esta afición que menos cuesta y que, sin embargo, más merece la pena invertir; y, precisamente, suele ser también la parte en la que menos gente está dispuesta a invertir.
Que empezara a grabar algunos vídeos y a escribir algunos artículos no fue, en realidad, para enseñar a nadie, sino que quería dejar constancia para mí mismo: por miedo a olvidar algo más adelante y poder así volver a repasarlo. Los hechos han demostrado que fue una decisión muy acertada: en estos dos años, más de una vez, cuando había olvidado algún paso, he recuperado la memoria apoyándome en los vídeos que yo mismo había grabado y en los artículos que había escrito; cumplieron una gran función de recordatorio.
Mis fuentes de aprendizaje fueron sobre todo unos cuantos astrónomos, profesionales o aficionados, del extranjero, y prácticamente empecé de cero. A lo largo de estos dos años he invertido más de cien horas: pura práctica, y más práctica.
Siempre he pensado que no es algo imposible que un principiante aprenda a hacer procesado de imagen con software avanzado; todo depende de cuánto tiempo y dinero estés dispuesto a invertir. Tampoco hay nadie que haya dictado que el uso del software deba seguirse por orden progresivo: no es obligatorio aprender primero DSS, luego APP y solo al final tocar PixInsight. Es como cuando un principiante compra de entrada, directamente, un telescopio Takahashi: quizá no sean muchos los que lo hacen, pero no por ello resulta inviable.
Cada persona entiende sus aficiones de manera distinta, por naturaleza. En mi caso, yo la llevo como si fuera un trabajo. Y en cuanto a si se puede ganar dinero con esta afición, personalmente lo veo muy difícil, aunque tampoco del todo imposible.
Admiro mucho a no pocos compañeros de afición veteranos, dentro y fuera de Taiwán: aunque la mayoría no se dedica a un sector relacionado con la astronomía, están dispuestos a volcar mucho empeño en compartir información y técnicas, y esa generosidad me conmueve profundamente. Por eso también yo, en el tiempo que me deja el trabajo, espero compartir un poco del conocimiento que tengo en la cabeza, para que enseñar y aprender se enriquezcan mutuamente: al fin y al cabo, es una ganancia tanto para quien comparte como para quien aprende.