Los «cartuchos de fogueo» del software de pago: pagaste por un producto, no para jugar al buscaminas
Un día quise probar la función reduce star (reducir las estrellas) de cierto software de pago, y resultó que una sola imagen TIF de más de 200 MB no había forma de que se cargara; en cambio, al pasarla a JPG, no hubo ningún problema.

Este software se actualiza más o menos una vez cada medio año y, encima, lo que sacan sigue siendo una versión de prueba (beta); aun así, es frecuente que, nada más abrirlo, esté plagado de bugs.
Después de usarlo durante más de dos años, con franqueza: este software no tiene pocos problemas, grandes y pequeños. Por ejemplo, algunas opciones son directamente «cartuchos de fogueo»: en teoría, al seleccionarlas debería producirse alguna reacción, pero o bien no ocurre absolutamente nada, o bien el resultado que dan es idéntico al de otras opciones. Para hacer integración sí sirve (eso sí, acuérdate de elegir bien el algoritmo de interpolation, la interpolación), pero si lo único que quieres es apilar imágenes, en realidad tienes el gratuito Siril entre las opciones: al menos ese no tiene esas opciones de fogueo que no hacen nada al pulsarlas, tampoco cuesta 5000 dólares taiwaneses y su interfaz incluso trae un menú en chino simplificado.
Siendo justos, si este software costara solo 500 dólares taiwaneses, seguramente no tendría gran cosa de la que quejarme: cada cosa vale lo que cuesta. Pero cuando cobra 5000 y la experiencia de uso sigue siendo así, es difícil no sentir que no acaba de valer la pena.
Para terminar, quiero decirles una cosa a los desarrolladores: los usuarios pagan dinero para comprar un producto, no para jugar al buscaminas contigo. Que algo no funcione una o dos veces, y mucha gente suele abandonar el producto directamente para siempre; sobre todo tras haber gastado 5000, por dentro se sentirán aún más contrariados. Quien hace software debería recordar esto para siempre.